Uruturf

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente

Las Piedras

HIPODROMO MUNICIPAL; VERGUENZA NACIONAL

Hipódromo de Las Piedras. Traicionado por el hombre en una feroz encrucijada del destino.

 

El final de la era Municipal de Las Piedras es de una tristeza y una desidia pocas veces vistas.

La crónica ya está escrita pero mientras tanto jockeys y caballos arriesgan la integridad física en cada carrera. La pista una verguenza Nacional. La arena toda desalineada con pozos que son cráters pintan el panorama de una realidad macabra, acostada en el lecho que fue tendido para su agónico final. Inmerecido para el predio, para el significado histórico de su trascendencia. No hay nada bueno que esperar en la órbita pública.

Las manos privadas serán como el advenimiento del mesías. Una pista en condiciones, funcionarios que demuestren interés y respeto por su labor o cierto afán a no a perder el puesto (lamentablemente a veces esto es más efectivo que lo primero), dirigentes que sean observados. Condiciones mínimas de decoro para el marco que una actividad profesional necesita. Y no lo digo por los puestos que venden panchos o torta fritas, que están bárbaros y que estoy seguro de alguna manera también van a decir presente en el futuro Las Piedras, lo expreso por las penosas condiciones de las instalaciones, la incomodidad que hoy impera en este escenario de tanta tradición en la hípica uruguaya. La falta de cristalinidad en los resultados al no existir controles de dopaje, etc. Pero subrayo, lo más grave de todo y por lejos es la calamitosa cancha en la que se desarrollan las competencias.

Pensar que durante años se prohibió competir a los jóvenes por el riesgo que representaba a los jockeys y ahora se permite todo este espectáculo bochornoso, sacado de una historia de terror.

La tercerización (la privatización parcial) de Las Piedras dotará del decoro mínimo con las garantías básicas para el desarrollo de la actividad. Solamente con eso habrán hecho más que lo que le aportaron las administraciones que tuvo el departamento canario desde el retorno de la democracia. Un techo de estación de servicio modesto (pagado en increíbles 200 mil verdes) y poca cosa más. Y bajo la administración de Carámbula, hubo fundamentalmente una marcada indecisión al camino a recorrer hacia el destino del Turf pedrense. Primero se pensó en la creación de un fideicomiso especial que le otorgara a una asociación u organización de extraordinaria conformación la potestad de administrar las carreras de caballos en el hipódromo. Pero después prefiriose llamar a licitación. Hubo marcha atrás y nuevamente, más tarde, decidió tercerizarse. Tal vez se pensó que privatizar por 30 años generaba un impacto mediático y una explosión social mucho mayor y más conveniente a la hora de hacer campaña política. La creación del fideicomiso no hubiera tenido ese impacto y le hubiese resultado más dificultoso para su aplicación y contralor a la comuna canaria.

Además recordemos se adeuda todavía una importantísima suma de dinero a la familia de Alberto Dalva a quien el ex intendente Hackembruch le compró el hipódromo en una exageradísima suma que posteriormente sumó moras y recargos y se hizo un verdadero disparate. Como dice el tango "el tapao lo estoy pagando y tu amor ya se acabó".

Tantas irregularidades merecen tener un final. Y ese final es la concesión a privados. Muchos se aferran a la bandera del estatismo pero ese ideal es nulo con toda esta realidad que rompe los ojos y castiga a nuestro querido hipódromo metropolitano por tanto tiempo.

Si los defensores de lo público maduran, si miran el interés general por sobre el personal, tal vez en 30 años puedan reclamarle al estado volver a su orbita. Por ahora lo mejor es esto. Quien escribe no tiene dudas.

El problema es que al privado se le respeta más, ni por dignidad, ni por prestigio. Por miedo. Muchos hacen de la función pública la gallina de los huevos de oro a la que terminan matando sin tiempos de revancha.

El estado tenía que elegir entre gestionar un dolor de cabeza o administrar ganancias. Y eligió ser administrador. Una apuesta más rapida y de mayor impacto. HRU SA se presentó y trató de hacer negocios. Y es lógico. Yo te saco el dolor de cabeza, doy trabajo local a decenas pero afiname el lápiz a fin de mes. Esto es mejorar el rendimiento del vínculo contractual por la explotación de slots que posee hoy la empresa. La empresa hizo lo que cualquier empresario haría, negociar para sus mejores intereses.

No pensemos en monopolio, ni en sobrepoderes de HRU SA, ni nada así. Pensemos que primero lo primero y eso es tener condiciones dignas para el espectáculo, mejores pistas, mejor infraestructura, mejores premios, etc. Y que quede muy claro, si alguna vez el privado se estaciona y no crece, será responsabilidad de los actores hípicos correr apareados a la empresa, sin descansar, para no dormirse.

Siento creanme estimados lectores mucha pena por Las Piedras. Traicionada por dirigentes, por políticos, por funcionarios, menos por los aficionados. Los que se chuparon más de cinco crudísimos inviernos del Turf en Uruguay, esperando el 175 en la parada. Para volver muchas veces colgados como ganado en los buses. Se que puede ser tribunera esta éxpresión y no lo es, es de genuino sentimiento. Los que me conocen de años saben que nunca juego para la tribuna, de hecho no es muy tribunero expresarse a favor de la concesión a privados, y yo lo estoy, lo he dicho ya más de cien veces.

Hoy es la mejor salida a esta crisis existencial a la que fue dolosamente sometido el Hipódromo de Las Piedras. Los que hoy niegan las herramientas para un mejor estado de la cancha son los mismos que le colocaron el cartel de se vende. Y muchos de los que reclaman por sus fuentes laborales son los mismos que descuidaron todos los conceptos morales que fueron ultrajados en el circo canario*. Y que también quede claro que los funcionarios no perderán sus empleos sino que serán removidos a otras dependencias. Y esperemos que determinadas áreas claves para el desarrollo de una hípica sana queden bien saneadas.

Las Piedras fue lastimosamente acorralada. La ciudad que libró la batalla de la independencia de los orientales, donde se elevó la figura del siempre tan predicado y poco verbalizado ideario de José Artigas, sufre agónicamente la encrucijada del destino.

Las Piedras está cascoteada. A sus casi 75 años enfrenta probablemente una de sus instancias más duras -porque ya vivió un par de tamaña envergadura- aunque se sabe mejorará con las manos privadas.

Los que amamos autenticamente el Turf estaremos muy cercanos a todo el proceso, deseándole lo mejor al hipódomo y a la actividad por encima de circinstanciales administradores. Y aunque suene duro, vuelvo a expresar lo que hace algunos meses expresé en la radio: en estas condiciones es mejor no seguir. Lo repito.

 

* Es injusto decir que la totalidad de funcionarios descuidaron los aspectos morales del trabajo, y que lastimaron a Las Piedras. Por el contrario, cuando trabajé allí vi, que algunos se deslomaron para que Las Piedras pudiera seguir su marcha tratando de minimizar las carencias materiales que siempre fueron reales. Lamentablemente otros, también hicieron lo suyo para que esas carencias fueran humanas.  

 

TRM

Banner